Es más que probable que cuando has ido al médico o a un lugar donde hay mucha gente esperando, veas a los niños con la tecnología en las manos. Madres que miran su móvil y niños que también miran el suyo. Bebés que buscan la mirada de su madre mientras amamantan pero su madre tiene la mirada pegada a la pantalla. Hijos que buscan a sus padres para jugar, pero éstos están demasiado ocupados mirando su teléfono móvil.

Niños aburridos que no juegan

Suena triste, ¿verdad? Pero es la realidad. Los padres están hiperocupados todo el día y cuando tienen algo de tiempo, se ocupan más mirando las pantallas del móvil. Esto hace que los niños se aburran y se conviertan en niños hiperaburridos que no saben qué más hacer para llamar la atención de sus padres y que pasen más tiempo real (y de calidad) a su lado

En la actualidad, parece que los niños están perdiendo el interés por jugar con sus iguales, que ya se han cansado de llamar la atención de sus padres para que jueguen con ellos. Ahora dicen muy a menudo que se aburren para que sus padres les satisfagan ese “aburrimiento” con pantallas. Los niños de hoy apenas juegan como niños que son, tienen menos paciencia, menos tolerancia a la frustración y comportamientos mucho más impulsivos.

Padres ocupados, niños aburridos

Los niños están creciendo solos, frente a las pantallas, como si la tecnología fuese una canguro virtual. Aunque este no es un tema del que se pueda generalizar, sí es cierto que es notable que en muchas familias los niños pasan mucho tiempo ante las pantallas en lugar de pasar ese tiempo jugando, potenciando su imaginación o pasando tiempo de calidad con sus padres. Las pantallas duermen su mente y es algo que los padres deben reflexionar.

Si un niño se aburre o tiene una rabieta, ¡no se le puede dar tecnología! No importa la edad que tenga. Hacerlo es deshacerse de la responsabilidad que tenemos como padres de acompañar y atender las necesidades emocionales tan importantes de nuestros hijos en su infancia.

Tus hijos te necesitan a ti

Tus hijos no necesitan pantallas en sus manos para estar bien, te necesitan a ti. Los niños pequeños son sensibles a las reacciones de sus padres y a las interacciones que tienen en el entorno donde viven. Miran a sus padres para aprender de ellos y cualquier gesto que éstos hagan es significativo. ¿Qué aprenderá tu hijo de 3 o 4 años si siempre te ve mirando la pantalla de tu móvil o de tu ordenador?


Tus hijos necesitan conectarse contigo de la manera más profunda. No esperes a que tus hijos se calmen solos, tienes que mirarles a los ojos, abrazarles y dejar tu móvil apartado del todo. Si no lo haces, les estarás haciendo un daño emocional irreparable. Ahora quizá no te des cuenta, pero con el paso del tiempo tendrás a un hijo desconectado de la familia e incluso, de sí mismo.

Desconectar para conectar

En la sociedad en la que vivimos queremos conectar con las personas pero parece que es cada vez más difícil… cuanto más informados y conectados estamos más desconectamos de nuestro entorno. La tecnología nos lo pone difícil y es necesario trabajar la comunicación y el acercamiento humano para que eso cambie.

Si tus hijos te llaman mírales a los ojos, cuando quieran jugar contigo deja el móvil a un lado y simplemente: juega. Son cosas básicas que se deben realizar todos los días para que no hayan consecuencias emocionales y conductuales graves en el futuro.

Que tus hijos no se sientan solos

Existe una gran epidemia de soledad infantil donde los niños se sienten solos. Aunque es cierto que los padres deben trabajar y estarán ocupados gran parte del día porque hay que pagar las facturas, también se debe potenciar el tiempo de calidad en familia.

Crea un espacio de conexión diario con tus hijos para que se den cuenta de que estás a su lado siempre que los necesiten. Aunque a veces también necesites descansar, muestra a tus hijos que si te necesitan, el teléfono lo dejarás aparcado. Ellos son lo más importante para ti. No permitas que tus hijos se sientan solos ni tampoco permitas que un canguro virtual se haga cargo de ellos.

Es tan fácil como organizar tu día y equilibrar el tiempo que tienes. Si no puedes estar más tiempo en casa, cuando estés deberás estar presente en la vida de tus hijos. Porque aunque estés físicamente, de nada sirve si tu mente está ausente. Juega con tus hijos, léeles un cuento, disfruta de sus conversaciones. A pesar del cansancio merece la pena el esfuerzo porque tus hijos crecerán emocionalmente equilibrados.

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